Virtudes y Defectos de Sagitario

Sagitario es un signo de naturaleza positiva, generosa y alegre que siempre anda apuntado su arco a metas elevadas. Pero es temperamental, infantil y excéntrico.

Los Sagitario rara vez sufren de ansiedad o depresión profundamente, pero sus malos hábitos y su tendencia a correr riesgos innecesarios les hace tener accidentes con cierta frecuencia. Suelen actuar con confianza y se alejan del comportamiento convencional. Caminan con total determinación, sin vacilar, pero a veces ni siquiera ellos saben a dónde van. Su mayor arma para resolver todos los problemas es su inagotable actitud positiva.

Los Sagitario deben evitar riesgos y conductas nocivas. Deben ser más responsables y han de aprender a concentrar sus energías.

Las virtudes de Sagitario

Los Sagitario son personas encantadoras que imbuyen a quienes les rodean de optimismo, alegría y mentalidad positiva. Esta forma de afrontar la vida es su mejor herramienta contra la adversidad. 

La naturaleza de los Sagitario es curiosa e inquieta y está ávida de descubrimientos y aventura. Esta necesidad, junto con sus energías les convierte en personas realmente valientes que no sucumben ante los miedos. 

En sus relaciones personales, Sagitario es realmente sociable, extrovertido y muy sincero. Transmiten todo lo bueno que tienen al resto con facilidad y son muy comunicativos. En general, están llenos de buenas intenciones. 

Los defectos de Sagitario

Las personas nacidas bajo el signo de Sagitario son terriblemente inquietas y aceleradas que no miden bien sus palabras ni sus pasos. No es raro verlas tropezar o escucharles decir cosas tan inapropiadas como carentes de maldad. 

Los Sagitario tienen rasgos infantiles que se manifiestan en su resistencia a aceptar obligaciones y responsabilidad, en el desorden que les rodea y en la rebeldía más propia de un niño que de un adulto.

Sagitario a veces pueden llegar a comportarse de forma excéntrica y extrema que se puede manifestar de varias formas. Puede ser temperamental y sacar un carácter demasiado bronco cuando se siente atacado. Puede correr riesgos innecesarios por el simple gusto de enfrentarse al peligro. Y puede dejarse llevar por hábitos nocivos como el juego.